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Quizá no esté bien empezar con un grito, pero es lo que me pide el alma en un día como hoy, ante tanta noticia desgarradora, tanta injusticia cometiéndose impunemente al amparo de leyes que defienden intereses que son ajenos a la mayoría de los pueblos, de sus hombres y mujeres, de sus niños y niñas, que están muy lejos de respetar los mínimos derechos humanos, que países y estados se comprometieron un día a cumplir.

Después de tanto tiempo esperando encontrar el momento para crear mi propio espacio, ha sido hoy, una gripe acompañada de reposo en casa, la que me brinda la oportunidad de contar con estos minutos. Minutos y pensamientos que hoy dedico a Grecia, a la imagen de Atenas bajo las llamas, a ese fuego terrible y fascinante a la vez, por lo que significa de rebeldía, de insumisión, fuego casi purificador que nos ha hecho sentir admiración y empatía con los pirómanos griegos.

Con la ola de frío que recorre todo el continente, calándonos hasta los huesos en todos los sentidos, volvemos a sentir, ahora con más fuerza que nunca, que nuestra vieja Europa ha sido de nuevo raptada, en este caso por el Gélido- Dios- Capital y sus sumisos servidores, y que los únicos héroes y heroínas valientes, dispuestos a enfrentarse contra ellos para salvarse y salvarnos, son una vez más, los hombres y mujeres de la cálida y mítica Hélade.

Atenas

Y con este tema de Aute, que no puede estar de más actualidad, inauguro este blog.

Atenas en llamas
(Luis Eduardo Aute)
Caía una noche de Mayo
sobre el Lykavittos,
cenábamos en tu terraza
con todos los Mitos…

Y arriba, la voz de Vasilis
desde la azotea,
hablaba, tras largos ronquidos,
con Zeus y Atenea.

Y abajo, saciando con ouzo
la sed de Dionisos,
llorábamos por las elipsis
de Historia en los frisos

con lágrimas de ira callada
frente a la impostura
de quienes hicieron del robo
su genio y figura…

Y Atenas en llamas, y Atenas en llamas…
contra un Occidente narciso e insolente,
rompiéndose a trizas…
Atenas ardiente
a veces sueña que va a renacer
de sus cenizas.

Y, hablando, nos dio como un rapto
por la antigua Europa
que ya no va a lomos del Toro
sino de la tropa

que marcha pisando las ruinas
de la inteligencia
del mármol que está a la intemperie
de la decadencia.

Y en sueños, al cielo nos fuimos
como Prometeo
en busca del Fuego Sagrado
del Caos y el cabreo…

Y así, una Pequeña Columna
de locos y artistas
se alzaron con fuego en tu Barrio